Lecciones aprendidas

El programa PUEBLOS VIVOS ha sacado del anonimato a muchos municipios en El Salvador ampliándose de esa forma la oferta turística nacional además de ofrecer oportunidades a sus habitantes.

Los actores locales de sus municipios han sido decisivos para el desarrollo del programa y en consecuencia del desarrollo turístico nacional, mediante una efectiva movilización de los recursos disponibles a nivel local y sabiendo articular los esfuerzos públicos y privados siempre gracias a la coordinación realizada desde el nivel central. De otra manera el resultado, no hubiese sido el mismo ya que, como lo expresa el experto en desarrollo económico local Joachim Goeske, el Estado, para responder efi caz y fl exiblemente a las necesidades territoriales, debe asumir su responsabilidad en la formulación de políticas públicas y en la coordinación ulterior, ya sea horizontal o vertical, pero en todo caso el liderazgo debe corresponder al Gobierno Regional.

En este caso, el programa Pueblos Vivos, es un ejercicio pragmático y satisfactorio que conlleva a formas novedosas de desconcentración de competencias. El papel de las instituciones de gobierno, más allá de la planifi cación original, ha sido el de coordinar un programa, que tiene como protagonistas a los actores locales y el de promocionarlo por todos los medios hasta posicionar a los municipios nacional, regional e internacionalmente.

En consonancia con las formas de desconcentración ejercidas, los gobiernos locales no deben ver estas atribuciones de manera aislada y desarticulada sino con una vocación supramunicipal y en coordinación con otros gobiernos locales, atendiendo a la esencia misma – de dinamismo y de movimiento del turismo. De esta forma, y con un enfoque inclusivo dirigido al desarrollo económico local, se podrían crear más oportunidades, proyectos de mayor alcance y fomentar otros modelos turísticos como el turismo rural, el agroecológico, el turismo de aventura extrema o patrimonial. Ante todo, los límites de desarrollo turístico interno los ponen los actores locales y las instituciones de gobierno, y considerando el programa, las oportunidades de innovación e intercambio entre los territorios plantean un ilimitado nicho de oportunidades, que en el cortísimo y mediano plazo llevan cambios a las poblaciones que han estado invisibilizadas sin sentido de pertenencia.

La experiencia PUEBLOS VIVOS enseña que el desarrollo turístico un municipio se puede basar en una serie de pequeñas inversiones que aprovechen al máximo el potencial de la localidad. El desarrollo turístico endógeno puede mostrar resultados de menor impacto en el corto plazo, pero éstos son más sostenidos en el tiempo y permiten un desarrollo económico local integral ya que favorece la permeabilidad de los benefi cios a otros sectores y otros miembros de la comunidad. También muestra la multiplicación no solo del conocimiento turístico y su aplicación, sino de las inmensas posibilidades de inversiones tanto públicas como privadas en el territorio. Todo ello sin olvidar la importancia que tiene la coordinación regional y/o de mancomunidades de municipios que crea las condiciones para un efectivo desarrollo económico local abordando el mercado turístico de forma integral con enfoque de cadena.

Uno de los benefi cios más directos del desarrollo turístico en los municipios es la generación de empleos; dinámica que a la vez puede tener efectos perversos y a la cual se le debe prestar atención en un país con un índice de informalidad laboral del 72% (2012). En este sentido, además de favorecer el surgimiento de empleos, PUEBLOS VIVOS debería controlar y regular los empleos informales del sector turístico para no fomentar inequidades y posteriores ineficiencias. Igualmente el programa debería asegurar un trabajo digno que respete los derechos de los trabajadores. Este acompañamiento claramente está condicionado a la coordinación interinstitucional con el Ministerio de trabajo, CONAMYPE y el Ministerio de Economía, para garantizar las condiciones de crecimiento económico, y que este responda a trabajos dignos que lleguen a los pobladores de los territorios. Un abanico de posibilidades surge de una correcta coordinación interinstitucional, por ejemplo en el ámbito de la salud y la higiene, de la mano de los ministerios de Salud y Educación se puede trabajar en el mantenimiento de “Pueblos Limpios”

De esta forma, con las personas como fin y como medio para el desarrollo, tal como se estableció al inicio, es como se aseguran los principios básicos de empoderamiento, sostenibilidad de los procesos y desarrollo humano.

La sostenibilidad en este caso está asegurada con el programa PUEBLOS ENCANTADORES, como aspiración para cada uno de los Pueblos Vivos participantes, siempre y cuando se defina la participación y apoyo del MITUR/CORSATUR, así como de los actores locales y particularmente de los gobiernos locales.

Para el escalamiento hacia un nuevo modelo como el propuesto por CORSATUR, se perfilan dos líneas de trabajo a las que se debe prestar especial atención. Por un lado el financiamiento de las inversiones del tejido empresarial turístico de estos municipios y por otro el cumplimiento de criterios o estándares de calidad turística mundial que posicionen al país en el panorama internacional. Especialmente PUEBLOS ENCANTADORES puede tener impacto positivo en el tercer pilar del Índice Mundial de competitividad turística elaborado por el Foro Económico Mundial, relativo a recursos humanos, culturales y naturales.

A modo de conclusión, de aquí en adelante el rol del Ministerio de Turismo, como parte del gobierno nacional, debe ser el de transferencia de la experiencia y el fomento de la mejora en la capacidad instalada en los gobiernos locales, propiciar un entorno favorable a la inversión, sea pública o privada, nacional o local e invertir en sistemas de planificación e información que ubiquen los mejores destinos para los visitantes.

En sintonía con los términos expresados por el Dr. Bernardo Kliskberg, pionero en ética para el desarrollo, esta sistematización pretende rescatar cómo la estrategia del MITUR ha sabido conectar simultáneamente la interacción de políticas sociales, económicas y culturales, lo cual valoriza a las personas y la comunidad, creando así capital social.

De esta forma, a través del turismo, con la voluntad del gobierno nacional, la capacidad instalada en los gobiernos locales, un entorno favorable a la inversión (información, planificación, etc.) y, por último, incorporando el enfoque microrregional en busca de sinergias, se crean las condiciones para un efectivo desarrollo económico local.

Por último sólo queda rescatar el gran avance que ha supuesto la estrategia de Pueblos Vivos al volver a articular la economía y lo social, para posibilitar así el surgimiento de vías alternativas que contribuyan al bienestar de las personas, a disminuir la exclusión social y centrar al desarrollo humano como el vector que mueve el crecimiento y desarrollo en los territorios.

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