INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE MAURICIO FUNES EN REUNIÓN DE PRESIDENTES DE CENTROAMÉRICA CON VICEPRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS, JOSEPH BIDEN

HONDURAS, 6 DE MARZO 2012

Estamos aquí para analizar las relaciones entre la región Centroamericana y los Estados Unidos, con el objetivo de estrechar los lazos de amistad y de cooperación.

En primer término, quisiera poner énfasis en lo que mis colegas comparten como diagnóstico de la situación que atraviesan nuestros países.

Vivimos un momento crítico, sumamente crítico en virtud de una crisis estructural económico-social de arrastre, agravada recientemente por dos sucesivas crisis financieras internacionales con epicentro en los Estados Unidos.

Nuestras economías, altamente dependientes del mercado norteamericano, han sufrido fuertemente estas crisis y a ello se han sumado en los últimos tres años tres fenómenos climáticos altamente dañinos, en lo que se refiere a la pérdida de vidas humanas y daños causados a la infraestructura y a la producción.

Los daños y pérdidas solamente en El Salvador han sido cuantificados por organismos internacionales como CEPAL, en unos 1,800 millones de dólares.

Esta situación adversa se produce en sociedades con un alto nivel de pobreza y frágil estructura productiva, en general.

Sobre ese panorama se cierne, cada vez más, el peligro que significa el accionar creciente del crimen organizado, particularmente de los carteles del narcotráfico y las pandillas.

Este panorama es común a la región y todos buscamos de manera conjunta las acciones que nos permitan hacer frente exitosamente a estos enormes desafíos.

En ese sentido, quiero señalar que ante la propuesta planteada por el Presidente de Guatemala, general Otto Pérez, en el sentido de despenalizar la producción, tráfico y consumo de la droga, no estamos opuestos a que esta iniciativa como otras que pueden traerse a cuenta sean analizadas en el foro de Presidentes Centroamericanos, en una reunión del SICA para tal efecto, que es el foro ideal y natural de discusión de los problemas regionales y de búsqueda de solución conjunta a los mismo.

Aunque no es una medida que mi gobierno respalde, como ya lo he señalado ante las reiteradas consultas de la prensa, si soy de la opinión que debe ser analizada técnicamente, despojada de consideraciones políticas e ideológicas, por lo que estaríamos a la espera de que el gobierno de Guatemala presente a la brevedad posible una propuesta más estructurada para analizarla con el mayor interés.

Ahora, si me permiten, quisiera centrar mi intervención en dos grandes líneas de nuestro vínculo con los Estados Unidos: la primera, la perspectiva regional y la segunda la de mi país, El Salvador.

En relación con la primera:

Luego de un período en el que las relaciones al interior del SICA se encontraban prácticamente paralizadas, propusimos un relanzamiento de la relación regional que comenzó a tomar cuerpo en la reunión que se realizó en San Salvador a mediados de 2010.

A partir de allí se avanzó en encuentros y acciones conjuntas, sobre todo en materia de seguridad, en cuanto al tratamiento de la problemática medioambiental y de combate a la vulnerabilidad y en algunos aspectos económicos.

Tal vez en materia de Seguridad es donde más se ha avanzado y donde es lógico que pongamos los mayores esfuerzos como comunidad regional ante el avance y crecimiento evidente de las grandes organizaciones criminales.

En sucesivas reuniones los responsables de seguridad de nuestros países acordaron la presentación de 28 proyectos de trabajo conjunto a los que el gobierno norteamericano apoyaría de diversas maneras.

Esos proyectos se agruparon en cuatro aspectos centrales: El combate al delito, la prevención de la violencia, rehabilitación, reinserción y seguridad penitenciaria y fortalecimiento Institucional.

Es importante señalar que nuestras policías iniciaron una buena labor de trabajo conjunto, lo mismo los sistemas estatales de control de las fronteras. Pero el problema central es siempre el de los recursos que nuestros países no cuentan para hacer frente a estos desafíos.

Para este Plan Regional de Seguridad, Estados Unidos, a través de la Señora Secretaria de Estado, dispuso inicialmente una ayuda de 260 millones de dólares y posteriormente adjudicó otros 40 millones más. Australia aseguró una donación de 25 millones de dólares y Canadá 5,3 millones de dólares.

Por su parte, El Banco Mundial ofreció una nueva cartera de préstamos de Un mil millones de dólares y el BID otra de 500 millones.

Aun con toda esa disposición de recursos, los planes regionales consumen más de esa cantidad, por lo que no podemos cejar en nuestro esfuerzo de seguir convocando a la comunidad internacional, bajo la premisa de corresponsabilidad en el origen y desarrollo del problema.

Por supuesto, y eso téngalo por seguro señor Vicepresidente, que nuestros gobiernos no estamos renunciando a un mayor esfuerzo fiscal que cada país deberá hacer de acuerdo a sus posibilidades y su situación financiera, como también en concordancia con la correlación de fuerzas de sus respectivos Congresos, que son los que en última instancia aprueban cualquier iniciativa de reforma fiscal que propongamos los gobiernos centrales
La otra línea de mi intervención, como dije, es la relación bilateral de mi país con los Estados Unidos.

En este punto, más allá de las tradicionales relaciones de apoyo y cooperación, en el último año este vínculo se ha estrechado y ha cobrado una dimensión sin precedentes con la firma del Asocio para el Crecimiento, que es una política de cooperación nueva lanzada por la administración del Presidente Obama.

El propio Presidente Obama hizo el anuncio en ocasión de su visita a El Salvador en marzo de 2011 y antes de cumplirse un año este Asocio ya ha cobrado cuerpo en un programa de trabajo tendiente a remover los obstáculos para el crecimiento de la economía salvadoreña.

Además de la problemática específicamente económica, se acordaron 14 metas tendientes a mejorar la situación de la Seguridad del país, considerada como un fuerte obstáculo para el crecimiento.

No les voy a cansar con detalles, solo deseo plantear que esos puntos atienden la problemática relativa a:

La prevención, el fortalecimiento del sector Justicia, que por diversas razones no cumple con la labor que se espera, la Reducción del impacto del crimen organizado sobre los empresarios, particularmente, la pequeña y mediana empresa y el apoyo a la Policía Nacional Civil para fortalecer su accionar.

De manera paralela a estas acciones y apoyos que el gobierno norteamericano brindará a El Salvador, el gobierno hace enormes esfuerzos por aumentar el presupuesto destinado a mejorar el desempeño de las fuerzas de seguridad ante el incremento de la actividad criminal en el país y en toda la región.

Es que asistimos a un fenómeno creciente promovido por el mayor volumen de las operaciones del crimen organizado desde México hacia el Sur, con un gran desarrollo en los últimos años en nuestra región centroamericana.

En este punto, colegas Presidentes centroamericanos, señor Vicepresidente de los Estados Unidos, es preciso señalar que el fenómeno creciente está relacionado con una diversificación de las actividades de los grandes carteles de la droga.

En efecto, a los narcóticos se suman la trata de personas, el tráfico de armas y, desde ya, las enormes inversiones en otros rubros de la economía de nuestros países a través del lavado de dinero.

En el centro de esta cuestión está, creo que es preciso señalarlo, señor Vicepresidente, el poco impacto de las políticas de prevención del consumo de drogas practicadas por los Estados Unidos. El gran mercado es, desde luego, la razón de existencia de estas bandas criminales que –insisto- se han constituido en poderosísimos empresas con mil brazos en todos nuestros territorios.

El poder extraordinario de corrupción de las instituciones del Estado hace del crimen organizado una amenaza cierta, de gran dimensión, a nuestros Estados.

Por esta razón es que necesitamos que la sociedad norteamericana, no solamente el gobierno o parte de él, se involucre en esta batalla que es de todos.

Señor Vicepresidente: en mi país, solamente en mi país son asesinados 14 personas diariamente. Catorce, la mayoría jóvenes, en una población de algo menos de 6 millones. Es el panorama que bien pueden describir mis colegas de la región.

La distancia entre un lavador de dinero y un gran empresario, que juega ese juego sucio y la matanza anual de miles de nuestros jóvenes es grande. El gran empresario se siente inocente de esas muertes. Las ve como un problema lejano y ajeno, mientras amplía sus negocios con dinero negro, con dinero sucio.

Necesitamos una política activa de parte de los Estados Unidos. Nuestros Estados son pequeños y débiles ante el poder formidable de los criminales. No es una frase hecha o hueca. Es una realidad que quiere decir que si no contamos con el apoyo decidido, resuelto del gran hermano norteamericano, no tendremos muchas posibilidades de éxito por sí solo.

Y, por último, también necesitamos una relación recíproca en materia de inteligencia e intercambio de la información.

Es vital para nosotros, necesitamos contar con buena información para mejorar nuestro desempeño, y aquí el papel de la DEA y una mayor coordinación de esfuerzos con nuestras inteligencias y policías regionales adquieren especial relevancia.

Gracias por su atención Señor Vicepresidente y colegas presidentes de la región.

Un saludo especial al Presidente Obama y mucha suerte en el próximo evento electoral.

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